sábado, 3 de septiembre de 2011

LLORANDO POR EL BESO DE LA ANARQUÍA

Acabo de ver a un noble, cría de reyes, llorar debajo de se cama bordada en oro por tener miedo a que nunca besará a la anarquía. Me sorprendió ver a un príncipe dar su trono y su reino por vivir en sus propias carnes el amor al comunismo.

Para sacarle de tal suicidio de poder, el poderoso rey le aplicó ley antiterrorista y el Príncipe se auto-crucificó entre pastillas y heroína. Se llamó a partir de el tercer día JESUCRISTO  GARCÍA y se alejó de todo lo que poseía. Solamente necesitaba. Solamente quería sus labios, los dulces y embriagadores labios del Khaos...

1 comentario:

El Principe de la Dulce Pena dijo...

A veces puede parecer que se tiene de todo... pero en realidad no se posee nada.

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