martes, 17 de enero de 2012

Y ΞL PΞRFUMΞ QUΞ ΞMANΞ DΞL SΞXO...

+18

Todo y absolutamente todo era Khaos. Yo quería viajar al próspero Sur, mas sería un camino arduo y lento , lo único que me impulsaba a continuar esa ruta de fondo era la promesa de un futuro mejor con gentes muy similares a mí y a mi condición de perro trotamundos. Ya lo decían por ahí, Dios los crea y ellos se juntan. Había oído la noticia que en el Sur partiría una caravana de exiliados a las lejanas y místicas tierras de Lapen y quería comenzar el viaje urdido por el infinito para no regresar jamás del él. La caravana seguiría cada amanecer guiándose por el Sol de oro para llegar a donde duerme y allí encontrar entre las montañas más altas del planeta el lago prohibido de Lapen.

Ya hube preparado mi equipaje --una guitarra, un reloj de bolsillo, una brújula rota y una estrella del cielo-- me dispuse a salir y al poco de marchar rumbo al Sur para unirme a la caravana del Sol naciente me paró una dulce voz como un golpe de suerte.

            --¡Héroe, ¿Cómo es que te vas! --Me dijo desde una ventana de su castillo mi joven vecina.

            --Pues ya ves par de color, amo Madrid, pero necesito conocer las místicas leyendas de Lapen y Arahkop, su misterioso lago, me caíste bien lo poco que intimamos, ojalá nos hubiéramos conocido más. Bueno he de marchar ya, me espera un largo caminar antes de incorporarme a la caravana, hasta más ver, preciosa.

            --Ξspera!-Guardó silencio para escoger las palabras adecuadas, como si fuese un fino hilo de seda-Súbete a mi casa y nos tomamos unas cervecitas de despedida. ¿Te parece?

            --Perfecto. ¿Tu piso era segunda estrella a la derecha y todo recto hasta el amanecer, no?

           --Sí, justo ese, te espero arriba, no tardes demasiado, hombre de arena.

Subí las escaleras de dos en dos y al subir perdí el Norte y la respiración. Ya en el amanecer golpee rítmicamente la puerta de roble con mis nudillos. Al poco la puerta se abrió y ahí la vi, enfrente mio, observándome con esos ojitos que ya no recuerdo. Ξra tremendamente hermosa, no la puedo describir porque era tan hermosa que dejaré que el lector se la imagine como quiera. Lo que si describiré es la bata de seda de color burdeos que llevaba. Fue a hablarme, así que la puse un dedo en la boca y susurré.

          --¿Y por la noche que harás? Me las paso descosiendo, aquí hay un arco por tensar.

          --¿Qué coño dices?

          --Metáforas de mi amigo Robe Iniesta.

          --Oh, que rentt. Bueno, pero no te me quedes aquí, pasa, pasa.--Me dijo mientras que con su mano me tiraba del brazo hacia dentro. Su mano me tiraba hacia dentro y sus labios me tiraban hacia su boca "Contrólate, contrólate"--me tenía que repetir una y otra vez a mi mismo para no quedar como un loco delante de ella.

          --Bueno, vamos a por esas cervecitas--La dije, porque como continuase quieta delante mio me la comía.
          --Sí, ¿Las puedes sacar tú? Que yo tengo que acabar mi relato, están en la nevera, la cocina está a la izquierda al fondo del todo. Mientras me decía todo eso ella ya se había ido por la puerta de la derecha que era su cuarto. Ya con las cervezas en la mano y yendo hacia su cuarto la dije que de que era el relato y justo cuando entré por al puerta me respondió.

        --Ξrótico, el relato es erótico--Me dijo con una picaresca sonrisa "Ξrótico es lo que te quiero hacer" pensé para mis adentros. Había algo en esa mujer que aceleraba mi pulso y hervía mi sangre; y verla sentada escribiendo un relato erótico (A saber que estaría pensando) con un albornoz de seda burdeos no ayudaba para nada, ya que se le marcaban los pezones a trabes de este. Dejé por fin a un lado el decoro y las formalidades y saqué a pasear por dentro de mí a las fieras en celo.
Dejé las cervezas con cuidado en el suelo y me acerqué lentamente por su espalda, aunque sabía que ella me estaba viendo venir, ese ángel continuaba escribiendo sabiendo que yo me acercaba sinuosamente por detrás. Me acerqué tanto que ella podía sentir el roce de mis labios en su oreja cuando susurré.

        --¿De qué trata el relato?

        --De nosotros dos

Ξso fue el pistoletazo de salida, adiós a el ser bien educado. La levanté y aparte la silla de un empujón la agarré por las muñecas y la obligué a poner las manos sobre el escritorio. Mi cálido aliento se estrellaba contra su cuello y mi erección era cada vez mayor y ella lo notaba en su culo.

        --Cuidado con lo que escribes, podría convertirse en realidad.--La dije con ironía mientras la di la vuelta y la besé con una fuerza que me asombraba en mí. Ξlla comenzó a quitarme la camiseta, la ayudé a quitármela y acto seguido la desabroche el fina bata de seda que se deslizó por su cuerpo que cuando lo toqué pude ver que también era de seda. Sus pelos comenzaron a erizarse al roce de mi piel con sus pechos  y mi boca no dejaba escapar a sus labios de rubí.

        --Yo estoy desnuda y tu estás sólo sin camiseta. sto hay que solucionarlo--Me dijo con una sonrisa para nada inocente que me convirtió en más animal que hombre, pero antes de que pudiesen reaccionar cualquiera de mis neuras ella se agachó y me desabrochó el cinturón dejando salir mi miembro erecto. Una vez me hube desnudado por completo mi princesa me empezó a masturbarme primero con la mano lentamente rozando con sus dedos de plata mi miembro y fue acelerando hasta que no pude más y la agarré por la cabeza instándola a que me la comiese y así lo hizo.
Dios, como la chupaba pasaba su lengua a lo largo de mi falo y se ponía a hacer circulitos con ella en mi pene. Cuando comenzó a comerme los huevos con esa mirada de niña inocente sentí que me venía ahí mismo. Así que la cogí y la coloqué en su cama mientras besaba su piel de seda de arriba abajo noté que los primeros rayos solares entraban por la ventana haciendo brillar sus cabellos como una mañana de primavera , besando suavemente su boca comencé a bajar por su cuello donde se retorció con un escalofrío, continué mi nuevo viaje hacia su Sur hasta encontrar sus redondos pechos, le mordía los pezones que se le pusieron erectos, me encantaban sus pechos.

         --Baja ya, no aguanto más Héroe--Me insistía desesperada esa mujer de porcelana fina.

Así que cuando ya la tenía donde quise baje por su tripa besando su ombligo hasta que me topé con su tesoro.

        --Déjate de preliminares, métemela ya, por favor, quiero sentirte--Me decía entre suspiros.

No me hice de rogar y se la metí con fuerza por su coño, haciéndola escapar un gemido. Por su cara podía ver que le gustaba lo que estaba pasando, continuamos en nuestro arcano ritual. La metía y la sacaba cada vez más rápido y con más fuerza. Dios santo, como me gustaba follármela. Así que acerque mi boca a su oído y la susurré.

       --Ponte a cuatro patas.-- Tras que mi voz entrase por su oído obedeció sumisa a mi orden y colocándose a cuatro patas en la cama me situé detrás de ella y coloqué mi polla erecta en al entrada de su cueva durante unos segundos, para después meterla de golpe hasta el fondo y se la metía y sacaba cada vez más deprisa, notaba su apretado coño alrededor de mi miembro y eso me ponía  a cien. Sus gemidos eran cada vez más fuertes y se entrelazaban con los míos hasta que los suyos subieron de tono y supe que estaba alcanzando el orgasmo. Así que aumente la fuerza de mis embestidas, ella no aguantó más y noté que alcanzó el climax por sus gritos y porque se estaba corriendo, notaba la contracción de sus músculos, notaba todo su sexo en mí. Yo ya no podía más, pero no me quería correr dentro de ella, así que se la saqué y ella sola la cogió y se la metió en la boca para chuparla con salvajemente. Se la metía entera en la boca y ya no pude más, entre gemidos la dije que me venia a lo que me respondió.

      --Córrete encima, soy tu zorrita.--Me lo decía mientras me ponía esa cara de niña inocente que tanto me puede, pudo tanto que me vine corriéndome en su cara, por su mejilla izquierda y resbalando el semen por el cuello hasta las tetas. Terminó por limpiarme la polla y ambos cansados nos tumbamos en la cama tal cual, yo sudado y ella llena de mi semen.

      --Dios, joder. Putos rayos de luz, que iluminan todo¿Lo puedes solucionar hombre de arena¿

     --Me pides lo imposible y yo te lo concedo--Me incorporé sobre la cama, miré al Sol fijamente y soplé, al instante el astro rey se consumió como una vela y como este relato junto a mi vecina a la que volveré a subir a pedirla una pizca de sal y otra pizca de amor. Duerme y recuerda que oigo el reclamo de tu cama y yo no lo ignoro...

Y el Perfume que Ξmane del Sexo se Fundirá en Nuevo 
Grito...



2 comentarios:

Saida Gertrudis Vladimir Navokov dijo...

Me ha gustado mucho (joer, no mola decir eso de un relato erótico ^^), pero tienes algunos fallos (más que fallos, incorrecciones), por ejemplo -y el único que he visto-, es el laísmo. Tu texto está lleno de laísmos. Pero hay cosas que lo compensan. Tus metáforas son muy, como decirlo, etéreas y elegantes. Y la contraposición de lenguaje mas bien culto con "argot" le da al relato una apariencia única :D
Saludos desde Barcelona

La Diplomática del Aerosol dijo...

Me alegra ser la musa de este relato. Héroe.
Par de Color.

Las más Vistas, pero no las Mejores