Odio esta bonanza de sentimientos que impide moverse al bajel de las emociones ¿Dónde quedaron esos vientos del Oeste que me hacían virar de mi dirreción Norte-perpetua hacia el Sol para dejarme quemar hasta que fui inevitablemente ceniza gris,"gris como un metal, que antaño relució y que ahora es suciedad." Pero como solía platicar con la pequeña sonriente sobre cenizas y resurrecciones, sabía de sobra que aunque yo no fuese más que mísera ceniza polvorienta y el cielo fuese rojo, resurgiría para ser más fuerte que antes, no demasiado, pero si más que antes.
SILENCIO...SE PERCIBE UN SUSURRO
Y tal como pensé aquel susurro me acarició mi cara, eran los vientos del Norte que me llevarían al próspero Sur donde el azul del agua y el cielo se funde en ojos de azur e inevitablemente impulsado por el aliento del aire, me muevo cual nube hacia la felicidad...

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