Para sacarle de tal suicidio de poder, el poderoso rey le aplicó ley antiterrorista y el Príncipe se auto-crucificó entre pastillas y heroína. Se llamó a partir de el tercer día JESUCRISTO GARCÍA y se alejó de todo lo que poseía. Solamente necesitaba. Solamente quería sus labios, los dulces y embriagadores labios del Khaos...

1 comentario:
A veces puede parecer que se tiene de todo... pero en realidad no se posee nada.
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